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Un domingo para papá

La fecha es una forma de festejar y reciprocar la dedicación de los progenitores masculinos

Cada tercer domingo de junio, se celebra en Cuba el Día de los Padres. Representa esta fecha una forma de festejar y reciprocar la dedicación de los progenitores masculinos, un tanto a veces en la sombra cuando se les compara con el papel de las madres en la crianza de los hijos.

Hoy millones de personas dedican el más alto respeto a ellos. Al papá “que no es cualquiera” como suelen decir algunos, porque él suele ser tan suave, mimoso y dedicado como la más adorable de las madres. Puede que los haya poco amorosos, sí, como a veces sucede con algunas mamás, más no por eso debemos acuñar la desdeñosa frase “Padre es cualquiera”, porque estaríamos hiriendo la sensibilidad de aquellos que igualmente lo sacrifican todo por la educación, la salud y el bienestar de sus hijos.

Los ejemplos para calzar lo expresado son millares, tanto para la propia existencia, como para el posterior desarrollo de la persona, la figura paterna es imprescindible e influye de manera importante en la consolidación del carácter del niño y del propio hombre.

Los buenos padres se caracterizan por sentimientos auténticos hacia sus hijos, las personas y el entorno que les rodea en general.

Si la actitud y el ejemplo son adecuados, se fortalece el precedente y eso conlleva a que el infante adquiera cualidades positivas, las cuales le servirán de mucho en su vida posterior. No importa que el padre sea médico, maestro, barrendero o pescador, en definitiva el amor a los hijos no tiene que ver con el nivel cultural de sus progenitores, ni sexo, raza o color, sino por su calidad humana.

Desde los más remotos tiempos esta siempre fue la idea: la de engrandecer a los padres al mismo nivel de las madres. Son varios los ejemplos de millones de progenitores, capaces de arriesgarlo todo por la vida de sus hijos.

Ellos con gestos altruistas dan a sus proles la oportunidad de luchar por la vida, regalan esperanzas de salvación y brindan felicidad a la familia.

Por todas estas razones no es justa la situada frase de que “padre es cualquiera”, pues los individuos no se distinguen por su clase, sino por sus sentimientos.

Hombres –y ahora sí me refiero al género- por esas y mil razones más, los quiero; y les deseo felicidad junto a sus hijos, de la misma manera que deposito una flor para los que ya descansan en su lecho eterno.

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