Crónica

Andy Rojas Jiménez, jurista de alma y ejemplo vivo

Por Tairis Montano Ajete

Hay hombres que no se describen únicamente por sus títulos, sino por la intensidad de las huellas que dejan en la vida de quienes tienen la fortuna de cruzarse en su camino. 

Andy Rojas Jiménez, hijo del municipio de Sandino, Pinar del Río, Cuba, pertenece a esa rara estirpe de seres humanos cuya grandeza no necesita alardes: basta escucharlo hablar, verlo tender la mano o sentir la honestidad de su presencia para comprender que estamos ante un hombre excepcional.

Orgullo de su familia, de su tierra y de quienes lo conocen, Andy ha construido una trayectoria admirable en el mundo jurídico y académico, pero sería injusto reducirlo a sus diplomas o a sus cargos. Porque antes que jurista brillante, es un ser humano inmenso; antes que maestro, es guía; antes que profesional, es refugio.

No fue mi profesor en un aula convencional. Fue algo mucho más profundo y transformador: mi tutor, mi amigo, mi confidente. En sus seminarios no solo aprendí a estudiar Derecho; aprendí a creer en mí misma. Con una generosidad casi imposible en estos tiempos, compartía lecturas, consejos, horas de conversación y hasta silencios que enseñaban. Nunca actuó desde la obligación, sino desde la convicción de que enseñar es uno de los actos más puros del amor humano.

En los momentos de incertidumbre, su palabra fue brújula. Cuando el cansancio me vencía, su confianza me levantaba. Y en los días donde todo parecía derrumbarse, su presencia tuvo la fuerza serena de un faro encendido en mitad de la tormenta. Hay personas que pasan por nuestra vida; Andy, en cambio, permanece.

Su biografía académica impresiona por sí sola: Licenciado en Derecho en la Universidad de Pinar del Río; Especialista en Derecho Penal en la Universidad de La Habana; Máster en Política Criminal por la Universidad de Salamanca; Máster en Docencia Universitaria por la Universidad Internacional Iberoamericana de México y; actualmente Doctorando en Ciencias Jurídicas en la Universidad de La Habana. 

Su compromiso con la enseñanza lo llevó a convertirse en docente titular en el Instituto Superior Universitario CompuSur y Director de su carrera de Asistencia Jurídica; docente invitado en la Universidad Iberoamericana del Ecuador y de la Universidad Tecnológica Empresarial de Guayaquil, Coordinador Académico, Abogado, Mediador; Investigador Jurídico acreditado; y Defensor de Derechos de la Comisión Iberoamericana de Derechos Humanos; todo ello en Ecuador.

Sin embargo, quienes realmente lo conocen saben que su mayor mérito no está en los títulos que adornan su currículum, sino en la marca indeleble que deja en las personas. Porque Andy enseña con la palabra, pero sobre todo con el ejemplo. Defiende la justicia no como discurso vacío, sino como una práctica cotidiana de solidaridad, ética y coherencia. Comparte el conocimiento con la nobleza de quien entiende que el saber crece cuando se entrega. Y sostiene su palabra con una firmeza que inspira respeto y admiración.

Andy Rojas Jiménez es orgullo de Sandino, orgullo de Cuba, de Latinoamérica y orgullo de todos aquellos que alguna vez recibimos su apoyo sincero. Para mí, que tuve el privilegio de tenerlo como tutor y amigo, representa la prueba viva de que la verdadera grandeza no se mide por el número de diplomas colgados en una pared, sino por la capacidad de iluminar la vida de otros con inteligencia, dignidad y amor.

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