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Si vuelvo a nacer, vuelvo a ser MAESTRO

«… mi vida de maestro comenzó creo que el día que nací. Cuando era chiquito yo mismo tenía mi escuelita y yo me daba clase ahí en la pared, a mí mismo. Siempre me gustó mucho leer, me gustó la televisión y el cine pero nunca pensé estudiar maestro.

Fue en sexto grado cuando por falta de maestros tuve que pasar a trabajar en segundo grado, no habían maestros en aquellos tiempos que lo cubriera y me asignaron esa tarea y me gustó la tarea. Ahí sí fue donde me acabó de cautivar el magisterio…»

Durante los años de nuestra educación formal y aprendizaje hemos conocido a alguien que podríamos describir como un brillante profesor él es Agustín Márquez Oquendo, maestro de maestros, actual metodólogo de matemática en el municipio Sandino:

«… Así fui para la formadora de maestros Tania la Guerrillera, los profesores me decían que iba a ser maestro, cuando empecé mi práctica docente en el aula con todas las de la ley ya sentí dentro de mí algo que ba a ser mi vida. Cuando me gradué me mandaron a trabajar para secundaria pero me gradué de primaria… ¡imagínate tú!… la preparación que yo tenía no estaba a la altura de la Reforma que había en educación en ese momento así que el contenido era mucho más fuerte, no obstante lo asumí. Salí el graduado más destacado de la carrera, el primer expediente. Fue bastante bonita aquella experiencia y no por los regalos sino por la forma en que se presenta…»

Este maestro, Dr en Ciencias de la Educación, también llevó la educación a otras partes del mundo:

«… me llega una misión para Honduras, decirte que fue algo que en la vida me ha servido de mucho. Ahí comprendí la realidad de otros países que uno la oye, la estudia, pero no es como sentirla. Ahí pude ver la miseria de cerca, la deshumanización, la tristeza del analfabetismo. Logré reducirlo en gran medida… Después me seleccionaron para ir a Nicaragua estuve 17 meses. Ha sido una de las experiencias más linda y más grande de mi vida, estuve en lugares inhóspitos, logré que se moviera la alfabetización en aquellos lugares que faltaban, que la gente se concientizara, que sintieran la necesidad de alfabetizarse, de cultivarse e influí mucho también en los universitarios…»

Educar para Agustín es su mejor profesión:

«…para mí a significado todo, quizás sea también porque estoy muy identificado con Martí y siento la educación como algo tan dentro de mí que aún en tiempos difíciles de período especial nunca pensé abandonar y yo lo digo porque lo siento si vuelvo a nacer yo vuelvo a ser MAESTRO.»

El derecho a la Educación una conquista de la Revolución Cubana

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