
En medio de la compleja situación electroenergética que vive el país, los trabajadores del Combinado Lácteo en Sandino apelan a la conciencia en cada jornada ante el reto de producir alimentos para el pueblo. Es una tarea sumamente difícil pero posible; que demanda de mucha entrega, de recursos materiales prácticamente inexistentes y de tiempo, para apreciar los resultados.
Adrián González Gorrín, director de esta entidad, explicó que transformar esas circunstancias es un empeño mayúsculo en una etapa en la que solo reciben como promedio 300 litros de leche. Tras un dinámico análisis, ahora concentran los esfuerzos en atender directamente a los municipios de Guane, Mantua y Sandino de cinco en su programa de distribución y comercialización – expresó el directivo.
Uno de los desafíos en este momento es tratar de garantizar el yogur natural para dietas y la producción de helados dos veces a la semana, mediante el encadenamiento con actores económicos no estatales. A pesar de las carencias de materias primas y las dificultades con el combustible prevalece la voluntad permanente de mantener estos renglones básicos de producción.
Internamente el colectivo emprende un camino de soluciones, un sistema de trabajo que amplía y logra diversificar la oferta mediante gestiones propias coordinadas con la empresa provincial.
Para González Gorrín, es sumamente importante prestar otros servicios para generar ingresos con objetivos comunes que fortalecen la cadena de valor, mejoran la productividad y generan impacto en el territorio. De ahí la venta de cerveza Parranda y la malta Guajira disponibles en su almacén.
De la fábrica sale la leche para los niños de un año de edad a dos por diez días, mientras organizan la distribución de leche en polvo para embarazadas de los territorios que atiende.





