
El embarazo adolescente o embarazo precoz se produce cuando ni su cuerpo ni su mente están preparados para ello
A sus 19 años, Marina Vegaqué Romeo espera a su primera hija en el materno Baraguá, del municipio Sandino.
La placenta madura, la hipertensión y el bajo peso fetal la han obligado a permanecer bajo vigilancia médica. Sin embargo, cuando habla de la maternidad, lo hace con una convicción que desarma: “Aunque un niño es una bendición de Dios, no importa las circunstancias ni el momento, es una bendición. No importa si pasas trabajo o no; después, cuando llegue el tiempo de verlo en tus brazos, verlo crecer… eso es lo más lindo que hay.”
Marina vive en Palmarejo, una comunidad del municipio Sandino. No estudia, es consciente de que su nivel cultural es bajo pero reconoce lo esencial: “Lo más importante es el médico; lo demás son boberías. Lo demás viene poco a poco.”
En el materno asegura sentirse acompañada: “Aquí en el materno me han tratado bien… tienen un buen trato conmigo como adolescente.”
La Dra. Yudicel Ramos Corrales, ginecóloga, explica que casos como el de Marina requieren atención diferenciada. “Ella tiene 19 años, y aunque para Pediatría sigue siendo adolescente, para nosotros no tanto. Por eso se le puede dejar un poquito más de tiempo, pero siempre compensando y vigilando.”
El protocolo indica que las gestantes deben trasladarse a partir de las 26 semanas hacia Pinar del Rio , o antes si existen factores de riesgo. En el caso de Marina, la hipertensión crónica y el bajo peso fetal obligan a un seguimiento más estricto.
“Estamos pendientes de un ultrasonido con ella; en dependencia de los resultados veremos el tiempo que se queda o si se traslada.”
Marina ya tiene 36 semanas. Está casi al final del embarazo. Su edad contrasta con la madurez de sus palabras, con esa mezcla de fe y realismo que la sostiene.
En su mirada se cruzan la incertidumbre y la esperanza, pero en su voz se impone la certeza de que, pese a todo, la llegada de su hija será el inicio de una nueva vida.
Y como dice Arjona en su canción, cerrando la historia con un eco musical que parece escrito para ella: “Me gusta ver tu abdomen de perfil, que viene a recordarme que de una nueva vida seré yo el albañil.”
Tairis Montano Ajete





