Si Martí hablara hoy a los jóvenes

Por Tairis Montano Ajete
Si Martí caminara hoy por las calles de Sandino, no hablaría desde el pedestal ni desde el bronce. Se detendría frente a los jóvenes, miraría sus rostros cansados por las dificultades y les diría: «Hacer es la mejor manera de decir».
Martí sabría que la vida no es fácil. Que hay tropiezos, carencias, incertidumbres. Pero también sabría que en cada joven hay una fuerza capaz de transformar la realidad. Les recordaría que la resiliencia no es aguantar en silencio, sino levantarse con dignidad, aprender de la caída y seguir adelante.
A los emprendedores, les hablaría de la utilidad del trabajo honesto. Les diría que cada proyecto, por pequeño que parezca, es semilla de futuro. Que la creatividad es un acto de libertad y que la constancia es la verdadera riqueza. Martí vería en ellos la encarnación de su idea de que «Patria es humanidad»: cada negocio que mejora la vida de otros es también un gesto de amor a la patria.
A los estudiantes les recordaría que el conocimiento es la herramienta más poderosa contra la desesperanza. Que estudiar, leer, pensar es también una forma de resistencia. Martí, que escribió con lo mínimo y organizó campañas con apenas lo necesario, sabría que la pasión puede vencer la precariedad.
Y a todos les dejaría un mensaje: la grandeza no está en el triunfo individual, sino en la capacidad de compartir, de tender la mano, de crecer juntos. Porque la resiliencia no es solo personal, es colectiva.
Hoy Martí no sería un recuerdo distante. Sería una voz viva que nos invita a enfrentar las vicisitudes con coraje, a echar para adelante con creatividad, y a crecer con la certeza de que el amor y la dignidad son las verdaderas fuerzas que sostienen la vida.





