ComentarioSociedad

¡Hay que ponerles freno a las indisciplinas sociales!

Vivir en sociedad conlleva, asumir normas que preserven el respeto al derecho ajeno y la decencia. Solo con disciplina alcanzaremos el éxito

Mientras pensaba en hacer este comentario, venían a mí muchas ideas, expresiones de alguien, frases, en fin, un sin número de pensamientos sobre las manifestaciones de indisciplina social que continúan perturbando la cotidianidad de los sandinenses. Manifestaciones que exigen juicio, sensatez, orden, reflexión pues en ocasiones se tornan agresivas en hogares, calles, ómnibus, unidades de servicios, otros sitios públicos, en los cuales cada vez hay un mayor reclamo por cultivar la ternura y el respeto a nosotros mismos y a nuestros semejantes.

Y es que las indisciplinas sociales son el cáncer de cualquier sociedad. Y es a su vez un fenómeno cada día más envejecido que reclama el combate abierto y sistemático de todos.

Es verano y nos gusta divertirnos, pasarla bien, como lo hacen muchas personas los fines de semana, por ejemplo, en la discoteca.

Lo que no está bien al salir de estas instalaciones recreativas es el escándalo que provocan muchos. Se creen que son los únicos en el mundo, por cuanto vociferan, emplean conductas inadecuadas, conscientes o inconscientes de la hora y el lugar.

No podemos permitir que prolifere en nuestra ciudad la evidente paradoja entre el alto nivel de instrucción que distingue a nuestro pueblo, con el poco nivel de educación formal manifestado por algunas personas y reflejado en un mal comportamiento social como el que acabo de hacer referencia.

Escuela y familia…binomio perfecto

Es sabido que el hogar y la escuela conforman el sagrado binomio de la formación del individuo en función de la sociedad. Estos actos representan ya no solo un perjuicio social, sino graves grietas de carácter familiar y escolar.

No puede aceptarse identificar vulgaridad con modernidad, ni chabacanería ni desfachatez con el progreso. Vivir en sociedad conlleva, en primer lugar, asumir normas que preserven el respeto al derecho ajeno y la decencia. Por supuesto, nada de esto entra en contradicción con la típica alegría de los sandinenses, cubanos todos, que debemos preservar y desarrollar.

Cuando medito sobre estas lamentables manifestaciones, pienso que a pesar de las innegables conquistas educacionales alcanzadas por la Revolución y reconocidas en el mundo entero por los organismos especializados de las Naciones Unidas, hemos retrocedido en cultura y civismo ciudadanos. Tengo la amarga sensación de que somos una sociedad cada vez más instruida, pero no necesariamente más culta.

Como expresara el General de ejército Raúl Castro el 7 de julio de 2013 y cito… El enfrentamiento a la indisciplina social no puede convertirse en una campaña más, sino en un movimiento permanente cuya evolución dependerá de la capacidad de movilizar a la población y a los diferentes actores de cada comunidad, sin excluir a nadie, con rigor e intencionalidad política. Fin de la cita.

Considero, que si queremos triunfar en esta tarea hay que incorporar al pueblo, a cada ciudadano, no mediante arengas y consignas vacías en encendidas reuniones, sino sembrando en cada uno la motivación por ser mejores y llevando por delante el ejemplo personal.

Solo con disciplina alcanzaremos el éxito en todas las esferas de la vida. Piense en ello y obre en consecuencia.

Sandinenses contra las indisciplinas sociales

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