
Por Tairis Montano Ajete
En cada comunidad hay nombres que se vuelven parte del paisaje, de la historia y del corazón de la gente. En la nuestra, uno de esos nombres es Carlos Pérez Giraut, aunque todos lo conocen por su apodo de siempre: «Pipí». Un hombre que no solo trabaja la madera, sino que la entiende, la escucha y la transforma como si hablara su mismo idioma.
Desde temprano, cuando el sol apenas despierta, ya se escucha el ritmo de su taller: el golpe firme del martillo, el canto áspero de la sierra, el susurro de las virutas cayendo al suelo. Ese sonido es casi un himno del barrio, una señal de que el día empezó y que Pipí está haciendo lo que mejor sabe hacer: crear. Porque para él la carpintería no es solo un oficio, es una forma de vida. Donde otros ven una tabla, él ve una mesa que sostendrá reuniones familiares. Donde otros ven un pedazo de madera gastada, él imagina una puerta que abrirá nuevas historias. Sus manos, curtidas por los años, guardan la memoria de cada mueble, cada arreglo, cada obra que dejó su marca.
Pipí es de esos carpinteros que no necesitan anunciarse. Su trabajo habla por él. Habla en la firmeza de una silla que no cojea, en la suavidad de un acabado perfecto, en la precisión de un encaje que parece hecho por magia. Habla también en la confianza de la gente, que sabe que si algo pasa, él siempre está ahí, dispuesto a ayudar, a reparar, a construir.
Pero más allá de la madera, lo que realmente distingue a Carlos es su humildad. Nunca presume, nunca se queja, nunca deja de aprender. Tiene esa sabiduría tranquila de los hombres que han trabajado duro toda la vida y que saben que cada día trae un reto nuevo y una oportunidad distinta.
En el Día 19, día del Carpintero, celebramos a todos los que trabajan este noble oficio, pero especialmente a él: a Pipí, el carpintero que ha dejado su huella en tantas casas, en tantos hogares y en tantas vidas. Porque un carpintero no solo construye muebles.
Construye confianza. Construye recuerdos. Construye comunidad. Y eso, Carlos, es lo que tú has hecho siempre.





