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Continúa batalla contra el ruido

ruido es todo aquello capaz de romper el silencio, es  todo lo que entorpece la comunicación entre las personas, uno de los que más afecta es el volumen desmesurado

Según los especialistas ruido es todo aquello capaz de romper el silencio pero de seguro usted estará de acuerdo con nosotros en que el sonido de un beso, unas palabras de amor dichas en el momento y el lugar adecuado o la canción de la madre para el hijo que está durmiendo no pueden considerarse como un ruido sino como algo que nos ayuda a vivir.

Como ruido se conoce también a todo lo que entorpece la comunicación entre las personas, lo mismo la incomprensión de un idioma cualquiera que el empleo de signos, símbolos o palabras desconocidas como ocurre muy a menudo con aquellos que pretenden innovar el idioma y no son otra cosa que puros ignorantes. Pero en verdad los ruidos que más afectan nuestro bienestar son esos que se caracterizan por su volumen desmesurado, no importa si es una moto sin tubo de escape, un reagetón a todo lo que da el equipo, el grito de un vecino o vecina a las seis de la mañana o las doce de la noche, son capaces de sacar a cualquiera de sus casillas y provocar una alteración que amenaza con el infarto.

Lo más simpático del caso es que quienes producen o amplifican el ruido casi nunca se dan cuenta de lo que están haciendo y del daño que provocan pero si ocurre a la inversa y usted los molesta se convierten en verdaderas fieras lo que hace pensar en aquello de exigir moral en calzoncillo. De seguro usted ha tenido que sufrir muchas veces de los ruidos provocados por vecinos e incluso por sus propios familiares y sabe cuanto de incomodidad se produce por esta causa de manera que le invito a compartir sus experiencias con nosotros para de esa forma contribuir a que se tome conciencia de este serio problema, use para ello la vía telefónica y por supuesto, hablando con un tono bajo para no hacer ruidos que esos también molestan mucho. Muy justas las apreciaciones en relación con este tema del ruido y las personas ruidosas algo que parece está ligado de manera indisoluble con la condición de cubano pues como ruidosos se nos conoce en el mundo entero.

Por supuesto que las leyes prevén la aplicación sanciones contra aquellos que provocan ruidos y molestan a los demás pero lamentablemente los antecedentes culturales por una parte, la falta de exigencia de las autoridades competentes y el compromiso entre familiares y vecinos traen como consecuencia que pocas veces se produzcan denuncias por estas causas.

Los ruidos tienen una significación negativa para nuestras vidas no solo por el desequilibrio que puede ocasionar en el comportamiento sobre todo de los niños pequeños y las personas de la tercera edad sino también por los trastornos en los oídos que pueden llegar hasta la sordera definitiva. Basta con salir a la calle para darse cuenta de la cantidad de ruido que se produce a diario en nuestro derredor y es preciso comprender que nosotros también lo producimos sin una apreciación real de la significación negativa que eso tiene.

Cómo resolver ese problema es algo que a todos nos interesa y conste que nada podrá hacerse si no asumimos la defensa de la tranquilidad en este campo como algo esencial pues no basta con no hacer ruido en nuestra casa si los de al lado nos aplastan con los suyos y eso implica que debemos actuar con espíritu crítico y ser capaces de señalar los problemas en forma franca y directa. Hablar en voz baja, escuchar la música en intimidad, evitar los gritos al relacionarnos con los vecinos, cumplir las normas establecidas en relación con los equipos que necesitan silenciador, deben formar parte de nuestro comportamiento diario y tendremos mayor tranquilidad y disfrutaremos del silencio reparador que necesitamos.

Noemí Balmaseda Arbelay

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